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miércoles, 16 de abril de 2014

De armariosis y patadas


No hace mucho estuve yo haciendo el cambio de ropa estacional (y sí, yo me salto lo del «hasta el cuarenta de mayo…» porque estoy un poco loca). Y sacando y metiendo ropa, poniendo bolas de naftalina (esas cosas redondas que, por definición, huelen a vieja) me vino a la cabeza mi «armariosis», o hinchazón naricil de estar en el armario allá por mis tiempos del instituto. Esos tiempos en los que lo que apestaba a naftalina era yo. Ais. El caso es que limpiando y requetelimpiando me puse a pensar en aquella gente con la que me cruzaba en el insti y el «gaydar» empezaba a gritar. Era gracioso porque eran secretos a voces, pero no se sabía nada «oficialmente» ¿por qué? Porque mi instituto era de fachas, de tener siete hermanos y de militares a mansalva. Os podéis imaginar… Claro, así he salido yo; más rara que un perro verde con lunares coloraos.
No puedo evitar preguntarme qué fue de todas aquellas personas y si sufrirían la misma «armariosis» que yo aunque fuera unos años más tarde. Cuando maricón y bollera (y más el primero que el segundo, gracias a la doble invisibilización de ser mujer y lesbiana)  eran insultos más que habituales en nuestra más tierna edad ¿acaso no repercute en ti, en tu autoestima? Ese lenguaje puede calar en ti y cambiar radicalmente la manera en que te ves. Hasta el punto de que te consideres un enfermo, un desgraciado, un contra natura… Y suma y sigue. Si tú que me lees tienes unos padres que piensan eso o cosas peores, no desesperes.

Que vivimos en una sociedad heterocentrista, eso no es discutible, pero que el poder para cambiar las cosas es limitado, también. Por desgracia, los adolescentes homosexuales rechazados tienen un riesgo ocho veces mayor de suicidarse (¡¡!!), pero eso no significa que no haya nada que se pueda hacer, ni mucho menos. A lo que yo iba, que una manera de combatir esta «armariosis» es salir del armario. Pero no de puntillas, no. A patadas. Demostrar que estás hartx, que estás muy cabreadx de esconderte y no ser tú mismx. Arrearle un buen puntapié a la puerta de la prisión maldita y decidirse a vivir requiere valor, es tirarse en paracaídas emocionalmente. Pero al final, la cosa se reduce a lo siguiente: ¿hay otra vida aparte de esta para ser feliz?
 A mí, personalmente, me pasó eso, que acabé hasta el nepe de oler a naftalina, de andar susurrando por las esquinas y de chocarme con las perchas (por desgracia, nunca encontré Narnia), y le acabé arreando tal patadón a la puerta, que no quedó ni una bisagra en pie. Siempre es más fácil cuando cuentas con gente en la que apoyarte, pero si no, si has llegado hasta aquí en este tocho petardo, yo te digo que toda una comunidad online te apoya. No eres la/el únicx, no estás solx. Hay miles de personas a las que acudir si lo necesitas. ¡Vive, te lo mereces! Disfruta del aire libre, de cada soplo de él cuándo puedas respirarlo. No olvidéis que «Veritas vos liberabit», o lo que es lo mismo, que «la verdad os hará libres».


(Desafortunadamente, a veces el olor a naftalina tarda en desaparecer, pero es mucho mejor que el olor a amargura rancia).

sábado, 14 de septiembre de 2013

Madrid

Madrid, Madrid, Madrid. Te dejo para quizá no volver.




Eres una amante exigente, un lugar en donde la vida es casi un milagro, sin apenas recursos naturales que la propiciaran. Eres una amante rebosante de vida y energía. Múltiples personas deambulan por tu superficie y tus kilométricas y motorizadas entrañas, pero muy pocas llegan a tu corazón. Personas que llegan y se van todos los días. Que van y vuelven a una determinada parte de tu anatomía, a veces, todos los días; a veces, tres días a la semana; a veces, una sola vez en el mes, el año o el trienio. Personas que se han visto crecer entre paseos a La mallorquina, visitas a los jardines de Sabatini, domingueos en el templo de Debod y noches de alcohol y desenfreno en los bajos de Argüelles, Malasaña, Hortaleza… Personas que han visto la libertad de amar y la valentía de los que se atrevieron a  hacerlo en Chueca en primer lugar y luego en el resto de la capital.
             Madrid, Madrid, Madrid, eres capital en todo y centro de los pecados capitales también. Eres capital del pecado de la lujuria, pecado que me hace insaciable devota de ti y tus calles, de ti y tu mezcolanza de aromas, idiomas, culturas y personas. Insaciable devota de tus calles bullentes de vida que no duermen nunca, de tus noches en blanco y de tus noches de música a tope hasta que retumba el cerebro. Insaciable devota de tus calles abarrotadas de mesas, sillas, cervezas, tapas, turistas y autóctonos que las pueblan zumbando y parloteando al ritmo que permite la gran ciudad.
           
Capital del pecado de la gula, me convierte en una insaciable devota del sabor de Madrid con mayúsculas: el café con leche del bar de siempre servido por el camarero de toda la vida; prototipo de camarero de camisa blanca, pantalón negro y algún que otro kilo de más. De los bocatas de calamares de la Plaza Mayor. De los churros con chocolate a horas más que intempestivas en San Ginés. De las napolitanas de chocolate de La mallorquina. De las aceitunas que te sirven de aperitivo. Del pincho de tortilla que, ocasionalmente, acompaña el café de media mañana. De las raciones de chopitos y de croquetas.
      Capital del pecado del orgullo, pues sus calles son en donde conocí la libertad de ser y ellas despertaron dicho sentir en mí.     
        Capital del pecado de la envidia, pues mucho se envidian sus habitantes entre sí, mucho envidian al mundo y muchos habitantes del mundo envidian a la ciudad.
        Capital del pecado de la pereza, pues el duro estío trae este pecado aparejado con cuarenta grados a la sombra y el asfalto semiderretido adhiriéndose a tus suelas.
       Capital del pecado de la ira, pues lo que algunos gobernantes hacen contigo, Madrid querido, clama al cielo. Capital del pecado de la ira también por ser objeto de las iras de nuestros compatriotas, al ser capital administrativa del Reino de España y sus desmanes económicos…

Y por último, capital del pecado de la soberbia, pues te yergues soberbia como todo buen españolito. Sin apenas nada, pero creyendo tenerlo casi todo.

martes, 3 de septiembre de 2013

Don Juan

No más insatisfacciones.
           La soledad del Don Juan, el vacío interior y el vórtice espiritual. Los que atraen a mucha gente a su alrededor y cama se creen dioses... Pobres ilusos, pues sufren la peor condena de todas: la condena a la insatisfacción eterna. Nada les llena ni les basta, todo es vano y vacío, y sus semanas son solo sucesiones de días repletas de completos desconocidos en su cama. Compartiendo almohada con vaya usted a saber quién y un agujero negro retorciéndose sobre sí mismo en su pecho. Eterno vacío. Eterna insatisfacción y desazón por ello.


            Si lo hubieran probado, lo cambiarían todo. TODO por una pizca del amor del de verdad. El que hace que tiembles cuando piensas tan sólo en el hecho de ver a esa persona marcharse por una puerta... para no volver más. El que te hizo florecer aunque fuera efímeramente y luego te dejase marrón y arrugado. El que te dejó sin aliento la primera vez que oíste esas dos palabras que detienen el tiempo y el latir de los corazones.
             El que te hizo sentirte tan humano como se pueda ser y de cálido sentimiento te inundó.

martes, 30 de julio de 2013

La belleza está en el interior

          Te dicen continuamente que la belleza está en el interior. Que lo importante es que crezcas fuerte, sano y responsable como buenos adultos que se supone que deben ser. Te dicen eso mientras miran el último grito en dietas milagro o hablan de lo gordos que se están poniendo con una lata de cerveza o una copa de vino en la mano y un trozo de pan en la otra. 

«La belleza está en el interior», pero «¿dónde vas con esa facha? ¡Ni se te ocurra!» y «qué arrugas más feas, compraré una crema anti-aging, anti-manchas, rejuvenecedora-lifting over 9000». 

La belleza está en el interior, pero vigila qué comes para no engordar y dejar de ser bella (de acuerdo a los actuales "cánones"); no bebas por la misma razón y porque "no es de señoritas"; no duermas poco, que las ojeras te afean; no fumes, porque perjudica y te arruina los dientes (con lo que afea eso); cuida de que no te salgan manchas, que afean mucho. Y así ad infinitum.

Critican famosas, parientes, amigos... que han engordado, envejecido o sencillamente, se han afeado. Rara vez dirán que tienen un pensamiento o un cerebro "sucio" (ya sean ratas de alcantarilla), pero ese resto de comida entre los dientes queda ahí fijado en su memoria.

Te dicen «la belleza está en el interior», pero jamás intentarán embellecerte con buenos libros que hayan leído o con buenos saberes que hayan aprendido a lo largo de su experiencia vital. Te embellecerán con ropa bonita y maquillaje (si eres fémina). 

Fin de la historia.




lunes, 7 de enero de 2013

Situaciones típico/tópicas del homosexual (III)

Número 4 o «Estoy de acuerdo siempre y cuando no sea en público»
¿DOBLE RASERO? ¿DÓNDE?
Sí, amigos bloggeros, esta es una respuesta no tan infrecuente cuando se le pregunta a una persona de a pie si está a favor o en contra de la homosexualidad (por otro lado... algo tan absurdo como estar en contra de que salga la Luna). 
Esta situación es especialmente hilarante cuando el interlocutor en cuestión desconoce que uno o más integrantes de la conversación que está teniendo lugar es homosexual/bisexual. Sale el tema de refilón y se deja caer la pregunta «¿Y tú, qué opinas de los gais?» (¿Hola? ¡Las lesbianas existimos!).
Entonces, con total naturalidad y absoluto desparpajo, sobre todo si tu interlocutor tiene de treinta y pico 'p'arriba' te dará la susodicha respuesta. Y a ti se te quedará el doble rasero incrustado en donde no luce el sol con una pregunta que te comerá por dentro: ¿Y por qué cojones es lícito que una pareja hetero se dé el lote a todo meter casi donde y cuando quiera y no se les mira mal?. Que, digo yo, que con eso del igualitarismo que propugnamos, lo coherente debiera ser que o todos o ninguno, eh. Que si el amor es ofensivo lo es en todas las variantes de dicho sentimiento. 
Lo mejor de esto es que se quedan tan 'oreaos' tras soltar la frasecita. Puedes reírte internamente, intentar convencer o hacer gala de un pasotismo extremo típicamente español. 

Número 5 o «Astillas de estupidez»
Me temo que esta es una pregunta bastante común «¿Quién es el 'hombre' y quién la 'mujer'?». Queridos ignorantes del mundo, ahí va una revelación: si eres lesbiana es porque eres mujer y te gustan otras mujeres; si eres gay es porque eres hombre y te gustan los hombres. De ser de otro modo sería porque te consideres transexual, intersexual o vaya usted a saber. Es decir, dos mujeres o dos hombres en una relación que se quieren y aceptan como hombres y mujeres respectivamente y punto. Si hablamos de los roles y comportamientos esperados de un hombre o una mujer (cosa que es arbitraria y no decidido por la sociedad sino impuesta inconscientemente) es otra historia. 
Conclusión: pregunta a unos palillos chinos quien es el tenedor y quien la cuchara. 

Número 6 o «Me voy a hacer bollera» 
¿Quién no ha pasado por esta cómica situación? Uno está hablando con una amiga que sufre/ha sufrido un fuerte desengaño amoroso recientemente y en medio de la llorera-histeria-ira, suelta la frasecita. Parece ser que no encuentra mejor salida para su despecho que la homosexualidad... ¿En serio?. ¿De verdad la gente se cree que uno "se hace" gay/les/bi como si se chasqueasen los dedos? ¿Que por estar con alguien de tu mismo sexo las cosas son más fáciles o todo es un camino empedrado con gominola y pétalos de flores y unicornios bailando la macarena? 
Queridas amigas heterosexuales, ERROR. Si de por sí sabemos lo complicadas que somos las mujeres (en la mayoría de los casos)... ¿dos juntas? ¡Equivalente a complicación al cuadrado! ¡Sin olvidar dos menstruaciones juntas y-o simultáneas! ¡¡¡SSSSÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!! 
Y eso por no hablar del incómodo hecho de que abandonarás la cómoda heterosexualidad para incursionar en el mundo de los cuchicheos y los correveidiles que llevarán la nueva. (Gais de mi corazón, suponiendo que alguno lo lea, no os sintáis discriminados, pero no puedo hablar de algo que no conozco sin ponerme en ridículo y no quiero ofender con suposiciones desacertadas). 
Así que, si 'eliges' ser bóller, te toca repetir pantalla y vivir la adolescencia y sus hormonas, sus montañas rusas emocionales, su no atreverse/poder presentar a la novia... y contarles a tus progenitores algo tan sencillo como que quieres a alguien. Hale, ¿te animarías o implosionarías? Voto por lo segundo, y si no lo harías, al menos no lo hagas porque puedes romper un corazón ajeno a tus pajas mentales


martes, 4 de diciembre de 2012

Situaciones típico/tópicas del homosexual (II)

Dada la acogida que parece estar teniendo el primero y que me apetece continuar con esta sarta de despropósitos que suceden a diario, aquí tienen para toooooodos ustedes y recién salida del horrrrrrnooooo: ¡¡Laaaa seeegunda paaaarte!!

Número 3 o "con la Iglesia hemos topado". De esta situación hay unas cuantas variantes y aún no he conseguido discernir cual de las dos me enerva más.
a) Uno va tranquilamente caminando por la calle (sobre todo en las grandes ciudades) de la mano o haciéndote arrumacos (vaya, siendo cariñosa) con tu novia/rollo/ligue y ¡paf! empiezas a oír unas voces muy forzadas e inquietantes. Al principio puede que te asuste porque suenan a Jordi Hurtado en medio de una mala visita al señor Roca. Es entonces cuando te encuentras a un estropeado cuarentón Biblia/libro con tapas negras en mano, sudando y gritando hasta desgañitarse 'el amor de Dios': Dios te quiere, blablablabla, Dios es amor, blablablabla, Dios te perdonará tus pecados.... blablablabla, Dios te curará la homosexualidad.
En ese momento tu cerebro frena en seco, identifica a ese sujeto y siente una rabia brotar dentro de sí que arde en la lengua cual hostia en mal estado y que vomitaría cual niña de El Exorcista. Luego se toma contacto con la realidad y se pasa (literalmente hablando) o se pasa a la acción y/o al sabotaje. A saber: pasar a la acción es cachondearse muy audiblemente de TODO lo que diga ese señor y sabotaje es pegarle un morreo a la chica en cuestión para observar como se le desencaja la cara y se pone verde, amarillo, morado y de todos los colores de indignación. Nada como una buena hostia de fe para seguir creyendo en Dios.
b) Te topas con un tipejo que canta salmos o intenta predicar cantando. El sujeto en cuestión es una versión poco melódica de Jesucristo Superstar y sencillamente, es que da entre pena y miedo. No establezcas contacto visual o vendrá a intentar venderte (y a tu chica) su Iglesia y a rebatirte todo argumento en contra. Puedes decir casi casi lo que quieras, lo más efectivo para espantarlos: «La Iglesia que vendes odia lo que me hace feliz. Ser lesbiana nació conmigo». El tipejo en cuestión está muy lejos de esperar algo así y sentirás que está al borde del esguince de colodrillo hasta que, como un windows vista, se 'descuelgue' para amenazarte: «¡ARDERÁS EN EL INFIERNO, ARREPIÉNTETE!». Jijijijijiji.



Proselitismo el justo y menos en espacios públicos. ¿Cómo sería la cosa si uno se pusiera a predicar que se puede y debe curar a los zurdos?.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Situaciones típico/tópicas del homosexual (I)

Este post he decidido dedicárselo a esas situaciones en las que el/la homosexual (recordemos: persona que se siente atraída hacia personas del mismo sexo) se siente o se puede llegar a sentir bastante violent@ por el mero hecho de ser homosexual. He decidido dedicárselo porque me parecen sencillamente hilarantes, habrá una mayor incidencia en los lésbicos por razones obvias.

Número 1: Cena de Navidad o "reunión estilo clan gitano", uno se sienta a una mesa que bien puede estar llena de perfectos desconocidos con los que sabes que compartes sangre y mesa (mínimo) esa vez al año, pero que jamás se tomaron la molestia de tomarte en serio; o bien de perfectos conocidos que saben qué palos se han o no de tocar. A excepción del despistad@ o del que se hace el despistad@ del que caerá y seguirá cayendo por los siglos de los siglos la fatídica pregunta de: «Bueno ¿y tienes novio/a?». Pueden darse entonces dos situaciones:
 a) Eres lesbiana/gay/bi y tienes pareja de tu mismo sexo 
 b) Eres soltero 
Es indiferente: te pondrás de mil colores, notarás un calor que afluye a tu cara, te quedarás sin saliva... y sin saber qué responder si estás más dentro del armario que el león de Narnia. Y si estás con un pie fuera seguirás sin saber qué responder por el más que posible aluvión de preguntas tanto si confirmas como si niegas. Es de las peores situaciones en las que uno se ve envuelto porque digas lo que digas es muy probable que la cagues, nada como un primo pequeño o mascota para ir a achucharlo efusivamente y eludir arteramente la pregunta.

Número 2: El machote despechado o «Mr. No Conociste un buen tío» (alias  su pene). Hay gente que no sabe aceptar un no por respuesta, y si se trata de mujeres (lesbianas o bisexuales) que intentan sacudirse a un moscardón (por plasta) menos. No le cabe en el ego que no te pueda gustar él ni individualmente, ni como representante del género masculino, y por ello emplearán el mejor argumento de todos los tiempos: «Eso es que no has probado una buena polla».

                                                          Uhmmm... Claro que sí, campeón.

La variante terrorífica de este 'pesao' de campeonato es el que te ofrece un trío, y el Freddy Kruegger (te perseguirá en sueños, literalmente) es el que directamente se saca el pene y lo ofrece para dejar patente su aceptación hacia ti y tu novia.  Ahora en serio ¿qué les hace pensar que dos mujeres que se acuestan juntas les 'necesitan'? Nunca lo comprenderé. No hay salida más honrosa que mandarles a freír monas, salir por patas (según la situación del Kruegger de turno y cómo pinte) o ignorarles olímpicamente. Esa la benigna. La maligna es herir de muerte su orgullo masculino para que se retiren con el rabo entre las piernas (literalmente).

martes, 2 de octubre de 2012

Hoy se ha levantado con ganas de tocar, con ganas de hacer brotar música celestial de su instrumento favorito: la mujer con la que se levanta cada mañana. Se aproxima a ella con la cautela de un músico experimentado que sabe que un desafine le sucede al más pintado y posa sus palmas en sus hombros, acariciando músculos y tendones para atemperar su peculiar viola. Y entonces sus manos son poseídas por el frenesí musical, sus dedos se tornan arcos de inverosímil precisión capaces de arrancar la más intrincada filigrana de notas,
Suavemente rasguea su cuello, el surco entre sus pechos, sus caderas y su pubis, consiguiendo una bella melodía armonizada con la percusión de sus corazones y el viento de sus respiraciones que, mezclada con los dos lenguajes más universales unidos, componía la más bella sinfonía componible: la del amor.
La almohada acogió los silenciosos estruendos del fin del primer acto mientras ella, exhausta, sonreía como el director satisfecho que ha dirigido a la orquesta perfecta.



viernes, 6 de julio de 2012

Tenemos un miedo terrible al silencio. Vivimos en un mundo donde el silencio no está permitido, todo está lleno de bocinazos, pitidos, murmullo de coches rugiendo sobre el asfalto, aviones que atronan a su paso, el bip del microondas, el silbido de la cafetera, el ding-dong del ascensor, la música del mp3, del móvil, el tono del mensaje, del whatsapp, del twitter, del facebook, del flickr. Las televisiones del metro, los organilleros, el músico ambulante y el que simplemente pide a voz en cuello.
El silencio implica que estamos solos nosotros y nuestros pensamientos. Pararse y escucharse es pararse a ver un tsunami arrollarlo a uno a cámara lenta.

Una certeza puede golpear fuerte, pero nueve certezas son muchas certezas para enfrentarlas todas de golpe... Y, por eso, evitamos el silencio. Posponemos el silencio todo lo posible, y a veces, lo enfrentamos como un instante congelado al infinito, una frialdad que aguarda al acecho.

Mas hay que ser cautelosos, no solo el fuego quema el alma.

jueves, 2 de febrero de 2012

Heaven to Hell

Y hoy sangro asfalto, mierda y suciedad a borbotones. Ríos de negra amargura y cruda brea surcan mis venas, y llloro con tres eles porque nunca había dolido tanto. Porque jamás me había sentido tan...podrida por dentro, tan rota, tan sola,.... tan abandonada.
Soy la manita desconchada que asoma en medio del raudo caudal de líquido negro que clama al cielo en calma dentro de su desgracia. Soy el iceberg que sólo conocerás porque te avisaron de su existencia. Soy ese triángulo de las bermudas social. Existo y no existo, todo es relativo.

Soy el zapato que un caminante perdió y que nadie más echó nunca en falta, y hablo porque se me ha descosido una sonrisa sarcástica que ya nada ni nadie tornará en aparente serenidad porque estoy pereciendo en ese descampado que atraviesas cada día entre notas musicales y no hay signo que indique mi pestilencia y podredumbre. Por eso la dignidad es tan voluble, por eso el sol y las ratas descosieron mi sonrisa, porque el espectáculo debe continuar como quiera que esté el figurante.



El decadentismo. El arte de morir en belleza. Bajar a los infiernos y regodearte en la miseria, lo turbio y en descomposición.                                                                                                  

Todos bajamos a nuestro propio infierno de cuando en cuando.

viernes, 13 de enero de 2012

Pushing up daisies


¿Crees que sufres de soledad? Pregúntale a las margaritas mutiladas que dejaste atrás. Ellas sí que sangran soledad por cada uno de los pétalos arrancados, savia que destila amargura e incertidumbre derramándose lentamente en gotas en tu mano.
¡Ellas sí que saben de amoríos, fallidos o no...! Todos los amantes les cuentan sus penas y dudas esperando tener consuelo pétalo a pétalo, gota a gota... Hasta que queda la corola desnuda, o lo que es lo mismo, tu duda. Mientras, los pétalos son lágrimas esparcidas en el suelo.
Tiempo después de que tú resuelvas tu duda ellos seguirán siendo lágrimas en el suelo; de felicidad si te ven pasear con acaramelamiento, y de tristeza si te ven cabizbajo y con las manos en los bolsillos mientras para ti el mundo es gris.
Lloran las flores por nosotros, lloramos y las regamos, las arraigamos en nuestra pena y así parece más bonita la condena...
Como las flores que crecen en la basura, que adornan la mierda.

jueves, 25 de agosto de 2011

La mejor de las generaciones.

Nihilismo, ¡ah, qué gran palabra!, es la doctrina filosófica que sugiere la negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida. Más frecuentemente, el nihilismo se presenta en la forma de nihilismo existencial, el cual sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. 
Pero también es una forma de pensar partidaria de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes, es decir, de empezar de cero tras la caída de una serie de valores considerados infalibles, tras la caída de 'Dios' (que encarnaría esos valores).


Expresa la actual situación de un reducido segmento de la población del 'primer mundo', de la juventud, que sabemos que Dios no murió en nuestra generación sino en la anterior pero seguimos paralizados, como un cervatillo sorprendido por los faros de un coche en medio de una carretera. 
Se nos supone capaces de realizar la transvaloración, es decir, la creación de unos nuevos valores propios que superen los anteriores, pero somos incapaces.
Se nos supone como la generación más formada de la Historia, con más cabeza, con más objetivos... Pero seguimos en mitad de esa carretera siendo deslumbrados. 
Somos la generación que enfrenta ambas acepciones del nihilismo simultáneamente; no encontramos un sentido intrínseco a la vida porque el materialismo puro nos aliena y lo sabemos, y queremos crear unos nuevos valores porque los anteriores no nos representan: nos agobian y asfixian. 


Múltiples jóvenes no ven más allá de los faros del coche o la negrura nocturna, no ven un horizonte y por ello se pierden a sí mismos dentro del sistema consumista y capitalista neoliberal, un sistema que aplaca la sed de libertad y juventud con alcohol, que idiotiza con televisión, que amuerma, que machaca al que sobresale, que premia la holgazanería y ensalza la estupidez. Un sistema que vemos corrupto porque sólo por ser 'alguien' te dan dinero.


Somos la generación con mayor calidad de vida, con mayor cultura y formación, pero también somos la generación de la desesperanza, del miedo al futuro y del materialismo. A todos los jóvenes les digo: ¡no desesperen, no se dejen marchitar y defiendan sus nuevos valores!. 


Podemos crear un nuevo Dios, tan sólo tenemos que quererlo y no extraviarnos.

domingo, 24 de julio de 2011

El sabor de las emociones


Más de uno me estará ya asaltando con "eh, eso es un eslogan"; sí, pero un mundano eslogan me ha hecho reflexionar sobre eso, "el sabor de las emociones", porque toda emoción lleva inherente en cierta medida un sabor. Un sabor que asociamos a una emoción...
¿La felicidad a qué sabe? Sabe a besos fugaces, a besos a hurtadillas, furtivos, a mentirijillas piadosas para robar un rato más que poder pasar con él/ella. A sol por la ventana una mañana de verano, a una horchata a la fresca vespertina; a risas volátiles en el aire del atardecer entremezcladas con cervezas y charlas de lo divino y lo humano.
Sabe a ozono en esos días en los que diluvia y no asomas un pie de la cama; a café volcánico que resucita a un muerto; al calor de una estancia harto conocida y habitada; a interminables reuniones familiares que sabes que si no se hiciesen las echarías de menos.
Sabe a momentos en los que las circunstancias te desbordan y anegan tus ojos, a reencuentros con viejos amigos, a amores veraniegos forjados bajo fluorescentes, a voces que se diluyen en albas...

La ira sabe ferrosa en la boca, a adrenalina en la sangre de tus sienes, a nicotina en esquinas para paliarla, a menta que rumiamos con rabia, a salinidad de la impotencia, a la amargura de las palabras de las que nos arrepentimos y todo aquello que nos hace enfurecer y sumirnos en una neblina roja.

Creo que prefiero el primer sabor...

jueves, 7 de julio de 2011

Gafas




Hoy voy en el metro, no hay nada de particular en el mismo, tan sólo un día más en esta infinita sucesión de horas, minutos y segundos.
Pero hoy voy a desenfocar el mundo.
Me quitaré las gafas y dejaré que toda realidad no sea sino un borroso manchón en el que yo decido lo definible y lo que no; en la que no haya nada más real y perceptible que lo que mis yemas palpen y haya espacio para la imaginación de límites y barreras.
Conocer el contorno difuso de alguien y definirlo mediante sus palabras.
Hoy va a ser un día extraordinario.

miércoles, 20 de abril de 2011

Desconocidos

Es fascinante observar sin ser observado, descubrir a las personas por sus pequeños gestos, que muestran más lo que son que lo que dicen. En el metro, abarrotado, cientos de personas se suben cada día y bajan, y siguen bajando, oleadas de gente que van a ningún lugar, que van a su casa, su trabajo, su gimnasio... pero que en el fondo son estáticos. Entran en la monotonía y cada nota de color que ven, la observan con desagrado, como si fuese una ofensa a su gris normalidad y hastío. Sus miradas son punzones que buscan reventar ese oasis de singularidad que resalta.

Miras al otro lado del vagón y ¿quién habrá?, puede que sea un niño, una mujer con arrugas cansadas, un anciano, un inmigrante, un hipertecnológico; y yo miro disimuladamente e imagino (a veces deduzco) las avenencias y desavenencias de esas personas, y a veces, son tan insondables... Que te preguntas si de verdad hay alguien ahí dentro, alguien detrás de esas ray-ban que te observan como objeto de estudio.
Y sorprendes una mirada desde detrás de esas gafas de sol, una mirada que, sorprendida, se desvía azorada porque sabe que ha sido pillada 'in fraganti' en ese juego de observar desconocidos, de imaginar vidas.


Otro tren parte repleto de desconocidos que se observan con disimulo.

viernes, 14 de enero de 2011

Ignominia

En el fuego de la ignominia arde nuestra dignidad. Es alimentado por la banalidad, el vacío interior, la codicia, la indiferencia... y el humo que produce es el bastardo de una sociedad enferma, una sociedad que acepta la alienación y la estupidez como lo normal y casi deseable.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Páginas

Todo en la vida es literatura, cada cual es su propia página en blanco que se va llenando con sus experiencias vitales, rellenándose línea a línea, y a nuestra vez, escribimos historias, recuerdos, sueños, ilusiones, miedos... en las páginas de otras personas, bien porque los compartimos, bien porque nos pertenecieron.

Hay páginas más y menos ordenadas, con márgenes y sin ellos, con faltas de ortografía (aunque mi opinión es que 'hamor' se escribe con "h" por algo), con letras fuera de lugar y borrones de tinta a montones, hay páginas muy pulcras de gente que ha caminado por la vida de puntillas, y gente que escribe en tu página como el que graba en madera, gente que con finos trazos consigue preservar su firma hasta que tú página se descompone, y gente que emplea una tinta tan hidrosoluble que con las primeras lágrimas se disuelve. Están las páginas de una mente caótica, llenas de borrones y tachones por todos lados, y anotaciones al margen de todo tipo, no siempre les hace caso pese a que le pueden advertir de un error mil y una veces cometido, y la caligrafía es críptica, ondulante al ritmo de sus cambios de humor y pensamiento. Sin olvidar los pies de página que intentamos poner a la vida, intentando que nuestra página sea menos jeroglífica y entender porqué pusimos eso y de ese modo en aquel momento concreto y no se pierda en la bruma de nuestra memoria.

Aspiremos a ser algo más que  una nota a pie de página o una anotación al margen en la vida de los que nos rodean, llenemos sus páginas con xilografías y a ser posible, respetemos esos espacios oscuros cuando lleguen a nuestras vidas nuevas personas, hay pasajes que quizás no deberían ser leídos.

Me pregunto que leerá en la mía un desconocido...

jueves, 9 de diciembre de 2010

Nieve



Frío, alcohol y tabaco aminoran el dolor por lo que podría haber sido y no es, por todos los amores que no acaban de empezar o terminan, por todos los mundos que nunca conoceremos aunque parezca que estén tan cerca de la yema de los dedos...
Todo se derrumba, y la miseria que cimienta nuestras vidas sale a relucir. Pero entonces cae la nieve... Que borra las huellas de esas posibilidades que se han ido, dejando un lienzo en blanco en el que poder escribir de nuevo nuestra historia, nieve caída con ayuda de los amigos.
Una sonrisa que da paz y esperanza, un simple perro de paja, unas manos que abrazan, otro día que girará la esfera terráquea, promesas de que mejorarán las cosas, de que mi lienzo volverá a estar en blanco algún día, sin importar el tiempo que lleve... Y saber que hay pintores de grandes escritos y mejores amistades como mi 'pequeño' gran Maurice, del que me he tomado la libertad de parafrasearle (espero que no le importe).
Hay cosas que no tienen precio, y los días si lo han tenido, pero no la amistad que los ha rellenado, sois importantes chicos, no lo olvidéis.

Siempre podrá caer la nieve mientras creamos en el invierno.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Platónico

Señores, el platonismo sigue vivo por suerte o por desgracia, y es innegable.
El hecho de que el ser humano siga siendo capaz de perseguir los sueños lo demuestra, el ser capaz de querer algo en sí mismo por lo que es, no por su materialización. Al igual que es innegable el hecho de que muchas veces perseguimos algo solo porque no podemos tenerlo o el que solo lo queremos mientras no lo hemos alcanzado o poseído, y en el momento en que lo logramos nos deja de parecer atractivo de la misma forma que lo era.
Este amor a lo inalcanzable recibía un nombre en griego, "eros", es la falta, y es la pasión amorosa, es el amor por lo que no se tiene y por el que hay que tener fe, sufrir por la ausencia o aburrirse por su posesión. En este sentido no dista mucho de la fe en Dios o en un(os) ser(es) superior(es) pues este/os falta(n) absolutamente (por muy blasfema que pueda sonar esta comparativa).
Pero quiero creer que en este sentido Platón se equivoca y hay que darle la razón a Aristóteles, para el que es posible amar y gozar lo que tenemos, o mejor dicho, ese gozo es el amor que sentimos, denominado por los griegos "philia".
En cualquier caso, somos como perros detrás de un coche, no sabemos porque lo queremos ni que haremos si lo alcanzamos (¿gozarlo?) y la mayoría, con "pan y circo" que decían los romanos, nos damos con un canto en los dientes (y por otra parte, así nos va).

Confío en que os invite a reflexionar, y quizás, a ver que la filosofía puede ser bonita, no solo es un coco de asignatura :)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Instantáneas

Ahora hacer fotos se ha banalizado, antes tomarse una fotografía era todo un acontecimiento, las mejores galas, expresión adusta y solemne... Hoy en día, que cualquiera tiene una minicámara digital en el bolsillo, esto ni se le aproxima remotamente, salvo en acontecimientos familiares como bodas, bautizos... que sabemos que esas fotos son más importantes. Ahora, apenas se imprimen fotos, y las que se imprimen se guardan con mimo y cuidado  como oro en paño, apenas unos momentos congelados de todos los que se vivieron.

Porque las fotos sustituyen cada vez más a la memoria reciente, no hay más que ver el éxito de la red social llamada Tuenti, en ella vamos colgando las fotos de fines de semana, viajes... y a golpe de click tenemos años resumidos en fotografías, en momentos congelados...
Una manera de no olvidar cada momento feliz pasado en compañía de aquellos que quieres o quisistes en su momento, después lo extremo es el caso de los que usan las fotos a modo de crónica de lo que hicieron la noche anterior porque no se acuerdan debido a los excesos varios cometidos, grave a mi juicio.

Yo tengo una política distinta a la hora de hacer fotos, si hay algo bonito que ver, le haré una foto, o quizás no y tan sólo me deleite en su contemplación, impregnándome, empapándome en ello, fijándolo a mi memoria para recrearme en ello siempre que quiera, a veces los mejores instantes son los que no se capturan, los que flotan como pompas de jabón, efímeros y frágiles pero bellos en su delicadeza... Además, a veces, se hacen fotos de las que te arrepentirás, porque recordarás lo malo que se capturó en esa foto y te enfadarás cada vez que la veas, mientras que si no hubiese foto, tu memoria se encargaría de limar las aristas y dejar un recuerdo suaaave, suave como un cristal traído por la marea.

En fin, que abusamos de las fotos porque aspiramos a lo imposible, que es preservar instantes de tiempo congelado, algo a todas luces imposible mientras el tiempo siga siendo ese flujo invisible e imparable que con su fluir se lleva nuestras vidas...
Un saludo de alguien que prefiere los cristales traídos por la marea.