Para este año entrante no quiero nada. Nada salvo fortaleza, nada salvo justicia, nada salvo libertad.
Fortaleza para resistir unos recortes que hundirán en el cieno un poco más a la población y engordarán un poco más las cuentas de quienes menos lo necesitan. Fortaleza para no enfermar gravemente por la falta de medios que habrá, fortaleza para encontrar una luz por la que mirar al cielo y esperanzarme, fortaleza para vivir las pequeñas cosas del día a día con la mayor felicidad posible. Fortaleza para no hundirme y mantener a flote conmigo a los que me rodean y seguir luchando por lo que considero justo.
Justicia para los desahuciados, justicia para los parados, justicia para l@s viud@s, justicia para los jubilados y justicia para los jóvenes.
Justicia en los salarios, justicia en el reparto, justicia con horma de ciudadano.
Justicia ciega pero no demente.
Libertad para expresarme tanto virtual como físicamente, libertad en la Red como expresión máxima de una verdadera democracia participativa y no como red de distribución privada en manos de un modelo de negocio obsoleto de derechos de autor.
Libertad para protestar sin ser brutalmente agredido, libertad para tirar abajo todo aquello que nos sea perjudicial, libertad para tirar muros a cabezazos para abrir nuevas ventanas, libertad para luchar por tu propia verdadera libertad.
Libertad para marcarse unas metas y conocerse a uno mismo, luchar por ellas sin ser por ello descalificado o tachado de soñador. Libertad para poder ser tachado de irreverente para no ser otro cordero camino del matadero.
Libertad para declararme persona ante todo y no me sean arrebatados derechos por ningún motivo. Libertad para ser.
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viernes, 30 de diciembre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
La mejor de las generaciones.
Nihilismo, ¡ah, qué gran palabra!, es la doctrina filosófica que sugiere la negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida. Más frecuentemente, el nihilismo se presenta en la forma de nihilismo existencial, el cual sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco.
Pero también es una forma de pensar partidaria de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes, es decir, de empezar de cero tras la caída de una serie de valores considerados infalibles, tras la caída de 'Dios' (que encarnaría esos valores).
Expresa la actual situación de un reducido segmento de la población del 'primer mundo', de la juventud, que sabemos que Dios no murió en nuestra generación sino en la anterior pero seguimos paralizados, como un cervatillo sorprendido por los faros de un coche en medio de una carretera.
Se nos supone capaces de realizar la transvaloración, es decir, la creación de unos nuevos valores propios que superen los anteriores, pero somos incapaces.
Se nos supone como la generación más formada de la Historia, con más cabeza, con más objetivos... Pero seguimos en mitad de esa carretera siendo deslumbrados.
Somos la generación que enfrenta ambas acepciones del nihilismo simultáneamente; no encontramos un sentido intrínseco a la vida porque el materialismo puro nos aliena y lo sabemos, y queremos crear unos nuevos valores porque los anteriores no nos representan: nos agobian y asfixian.
Múltiples jóvenes no ven más allá de los faros del coche o la negrura nocturna, no ven un horizonte y por ello se pierden a sí mismos dentro del sistema consumista y capitalista neoliberal, un sistema que aplaca la sed de libertad y juventud con alcohol, que idiotiza con televisión, que amuerma, que machaca al que sobresale, que premia la holgazanería y ensalza la estupidez. Un sistema que vemos corrupto porque sólo por ser 'alguien' te dan dinero.
Somos la generación con mayor calidad de vida, con mayor cultura y formación, pero también somos la generación de la desesperanza, del miedo al futuro y del materialismo. A todos los jóvenes les digo: ¡no desesperen, no se dejen marchitar y defiendan sus nuevos valores!.
Podemos crear un nuevo Dios, tan sólo tenemos que quererlo y no extraviarnos.
Pero también es una forma de pensar partidaria de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes, es decir, de empezar de cero tras la caída de una serie de valores considerados infalibles, tras la caída de 'Dios' (que encarnaría esos valores).
Expresa la actual situación de un reducido segmento de la población del 'primer mundo', de la juventud, que sabemos que Dios no murió en nuestra generación sino en la anterior pero seguimos paralizados, como un cervatillo sorprendido por los faros de un coche en medio de una carretera.
Se nos supone capaces de realizar la transvaloración, es decir, la creación de unos nuevos valores propios que superen los anteriores, pero somos incapaces.
Se nos supone como la generación más formada de la Historia, con más cabeza, con más objetivos... Pero seguimos en mitad de esa carretera siendo deslumbrados.
Somos la generación que enfrenta ambas acepciones del nihilismo simultáneamente; no encontramos un sentido intrínseco a la vida porque el materialismo puro nos aliena y lo sabemos, y queremos crear unos nuevos valores porque los anteriores no nos representan: nos agobian y asfixian.
Múltiples jóvenes no ven más allá de los faros del coche o la negrura nocturna, no ven un horizonte y por ello se pierden a sí mismos dentro del sistema consumista y capitalista neoliberal, un sistema que aplaca la sed de libertad y juventud con alcohol, que idiotiza con televisión, que amuerma, que machaca al que sobresale, que premia la holgazanería y ensalza la estupidez. Un sistema que vemos corrupto porque sólo por ser 'alguien' te dan dinero.
Somos la generación con mayor calidad de vida, con mayor cultura y formación, pero también somos la generación de la desesperanza, del miedo al futuro y del materialismo. A todos los jóvenes les digo: ¡no desesperen, no se dejen marchitar y defiendan sus nuevos valores!.
Podemos crear un nuevo Dios, tan sólo tenemos que quererlo y no extraviarnos.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Páginas
Todo en la vida es literatura, cada cual es su propia página en blanco que se va llenando con sus experiencias vitales, rellenándose línea a línea, y a nuestra vez, escribimos historias, recuerdos, sueños, ilusiones, miedos... en las páginas de otras personas, bien porque los compartimos, bien porque nos pertenecieron.
Hay páginas más y menos ordenadas, con márgenes y sin ellos, con faltas de ortografía (aunque mi opinión es que 'hamor' se escribe con "h" por algo), con letras fuera de lugar y borrones de tinta a montones, hay páginas muy pulcras de gente que ha caminado por la vida de puntillas, y gente que escribe en tu página como el que graba en madera, gente que con finos trazos consigue preservar su firma hasta que tú página se descompone, y gente que emplea una tinta tan hidrosoluble que con las primeras lágrimas se disuelve. Están las páginas de una mente caótica, llenas de borrones y tachones por todos lados, y anotaciones al margen de todo tipo, no siempre les hace caso pese a que le pueden advertir de un error mil y una veces cometido, y la caligrafía es críptica, ondulante al ritmo de sus cambios de humor y pensamiento. Sin olvidar los pies de página que intentamos poner a la vida, intentando que nuestra página sea menos jeroglífica y entender porqué pusimos eso y de ese modo en aquel momento concreto y no se pierda en la bruma de nuestra memoria.
Aspiremos a ser algo más que una nota a pie de página o una anotación al margen en la vida de los que nos rodean, llenemos sus páginas con xilografías y a ser posible, respetemos esos espacios oscuros cuando lleguen a nuestras vidas nuevas personas, hay pasajes que quizás no deberían ser leídos.
Me pregunto que leerá en la mía un desconocido...
Hay páginas más y menos ordenadas, con márgenes y sin ellos, con faltas de ortografía (aunque mi opinión es que 'hamor' se escribe con "h" por algo), con letras fuera de lugar y borrones de tinta a montones, hay páginas muy pulcras de gente que ha caminado por la vida de puntillas, y gente que escribe en tu página como el que graba en madera, gente que con finos trazos consigue preservar su firma hasta que tú página se descompone, y gente que emplea una tinta tan hidrosoluble que con las primeras lágrimas se disuelve. Están las páginas de una mente caótica, llenas de borrones y tachones por todos lados, y anotaciones al margen de todo tipo, no siempre les hace caso pese a que le pueden advertir de un error mil y una veces cometido, y la caligrafía es críptica, ondulante al ritmo de sus cambios de humor y pensamiento. Sin olvidar los pies de página que intentamos poner a la vida, intentando que nuestra página sea menos jeroglífica y entender porqué pusimos eso y de ese modo en aquel momento concreto y no se pierda en la bruma de nuestra memoria.
Aspiremos a ser algo más que una nota a pie de página o una anotación al margen en la vida de los que nos rodean, llenemos sus páginas con xilografías y a ser posible, respetemos esos espacios oscuros cuando lleguen a nuestras vidas nuevas personas, hay pasajes que quizás no deberían ser leídos.
Me pregunto que leerá en la mía un desconocido...
miércoles, 13 de octubre de 2010
Instantáneas
Ahora hacer fotos se ha banalizado, antes tomarse una fotografía era todo un acontecimiento, las mejores galas, expresión adusta y solemne... Hoy en día, que cualquiera tiene una minicámara digital en el bolsillo, esto ni se le aproxima remotamente, salvo en acontecimientos familiares como bodas, bautizos... que sabemos que esas fotos son más importantes. Ahora, apenas se imprimen fotos, y las que se imprimen se guardan con mimo y cuidado como oro en paño, apenas unos momentos congelados de todos los que se vivieron.
Porque las fotos sustituyen cada vez más a la memoria reciente, no hay más que ver el éxito de la red social llamada Tuenti, en ella vamos colgando las fotos de fines de semana, viajes... y a golpe de click tenemos años resumidos en fotografías, en momentos congelados...
Una manera de no olvidar cada momento feliz pasado en compañía de aquellos que quieres o quisistes en su momento, después lo extremo es el caso de los que usan las fotos a modo de crónica de lo que hicieron la noche anterior porque no se acuerdan debido a los excesos varios cometidos, grave a mi juicio.
Yo tengo una política distinta a la hora de hacer fotos, si hay algo bonito que ver, le haré una foto, o quizás no y tan sólo me deleite en su contemplación, impregnándome, empapándome en ello, fijándolo a mi memoria para recrearme en ello siempre que quiera, a veces los mejores instantes son los que no se capturan, los que flotan como pompas de jabón, efímeros y frágiles pero bellos en su delicadeza... Además, a veces, se hacen fotos de las que te arrepentirás, porque recordarás lo malo que se capturó en esa foto y te enfadarás cada vez que la veas, mientras que si no hubiese foto, tu memoria se encargaría de limar las aristas y dejar un recuerdo suaaave, suave como un cristal traído por la marea.
En fin, que abusamos de las fotos porque aspiramos a lo imposible, que es preservar instantes de tiempo congelado, algo a todas luces imposible mientras el tiempo siga siendo ese flujo invisible e imparable que con su fluir se lleva nuestras vidas...
Un saludo de alguien que prefiere los cristales traídos por la marea.
Porque las fotos sustituyen cada vez más a la memoria reciente, no hay más que ver el éxito de la red social llamada Tuenti, en ella vamos colgando las fotos de fines de semana, viajes... y a golpe de click tenemos años resumidos en fotografías, en momentos congelados...
Una manera de no olvidar cada momento feliz pasado en compañía de aquellos que quieres o quisistes en su momento, después lo extremo es el caso de los que usan las fotos a modo de crónica de lo que hicieron la noche anterior porque no se acuerdan debido a los excesos varios cometidos, grave a mi juicio.
Yo tengo una política distinta a la hora de hacer fotos, si hay algo bonito que ver, le haré una foto, o quizás no y tan sólo me deleite en su contemplación, impregnándome, empapándome en ello, fijándolo a mi memoria para recrearme en ello siempre que quiera, a veces los mejores instantes son los que no se capturan, los que flotan como pompas de jabón, efímeros y frágiles pero bellos en su delicadeza... Además, a veces, se hacen fotos de las que te arrepentirás, porque recordarás lo malo que se capturó en esa foto y te enfadarás cada vez que la veas, mientras que si no hubiese foto, tu memoria se encargaría de limar las aristas y dejar un recuerdo suaaave, suave como un cristal traído por la marea.
En fin, que abusamos de las fotos porque aspiramos a lo imposible, que es preservar instantes de tiempo congelado, algo a todas luces imposible mientras el tiempo siga siendo ese flujo invisible e imparable que con su fluir se lleva nuestras vidas...
Un saludo de alguien que prefiere los cristales traídos por la marea.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Tribus
Uno no siempre es conocido tal y como es, uno es conocido muchas veces por la imagen que da al exterior, y en la adolescencia, más aún. Pero una no se refiere a las 'pintas' que puedas tener: emo, skater, punk, rapper, visual key (o algo así), urban, moderno, 'pokero' o 'chonismo', pijos, gangstas, rastafaris, heavys, góticos y todas las tribus urbanas que conozcas. Seguro que has ido formando una imagen en tu cabeza con cada tribu, pues bien quítatela, porque como se dice, todos conocemos un emo, pero raramente conocemos de verdad el porqué de esa estética o que impulsa que tenga esa visión del mundo.
Aunque a veces, la estética no se corresponde a la mentalidad, simplemente abrazas ese aspecto como modo de integración o cierta medida de protección, los pijos creen que si aparentan ser de otro estatus (o lo son) la gente les tratará con más respeto o algo así, e ídem los que van de duros en general (sin meterme en tribus), piensan que han de aparentar peligro para que les dejen en paz o no les zurren. Y es triste pero es así, a veces tiene que parecer que te comes a la gente para que no te coman...
Pero por lo general, conocemos sólo una fachada de esa persona, una ínfima parte que es lo que muestra al público, a uno a veces le calan enseguida, no importa la imagen que quiera dar. Otras, cuando crees que has conseguido desempeñar tu personaje, alguien consigue ver a través de esa cortina de humo y te sorprende con el alma desnuda.
En cualquier caso, ser auténtico no es fácil ni posible todos los días, pero merece la pena ir de frente y así ahorrarte hostias con los superficiales que no son capaces de ver más allá de sus narices.
Aunque a veces, la estética no se corresponde a la mentalidad, simplemente abrazas ese aspecto como modo de integración o cierta medida de protección, los pijos creen que si aparentan ser de otro estatus (o lo son) la gente les tratará con más respeto o algo así, e ídem los que van de duros en general (sin meterme en tribus), piensan que han de aparentar peligro para que les dejen en paz o no les zurren. Y es triste pero es así, a veces tiene que parecer que te comes a la gente para que no te coman...
Pero por lo general, conocemos sólo una fachada de esa persona, una ínfima parte que es lo que muestra al público, a uno a veces le calan enseguida, no importa la imagen que quiera dar. Otras, cuando crees que has conseguido desempeñar tu personaje, alguien consigue ver a través de esa cortina de humo y te sorprende con el alma desnuda.
En cualquier caso, ser auténtico no es fácil ni posible todos los días, pero merece la pena ir de frente y así ahorrarte hostias con los superficiales que no son capaces de ver más allá de sus narices.
martes, 7 de septiembre de 2010
Fears
Hace ya un tiempo tuve una conversación de lo más particular con una amiga, no sé si de verdad o sólo de paso por mi vida, y hablábamos de lo que nos asustaba, nos daba pavor; siempre salen los miedos típicos, a la oscuridad, a volar, a las arañas... pero hizo falta un lapso para que yo me diese cuenta de que nos faltaba uno, el innombrable, que no se nombra con la esperanza de conjurarlo o hacer como que no existe si no es verbalizado: el miedo a la soledad.
Porque reconozcamoslo, tenemos mucho miedo a la soledad, a un día despertar, tener un problema y no tener a nadie que esté dispuesto a compartirlo o al menos a escucharlo, a caer a plomo privados de la 'red' de seguridad que suponen nuestros lazos con los demás, a esa sensación de vacío interior cuando no hay nadie que te respalde... como si mirases por encima del hombro y descubrieses repentinamente que ese espacio está vacío, yermo, con la típicas pelotas de hierba seca del oeste rodando por ahí y dando tumbos.
Nos asustan muchas cosas y aunque no lo reconozcamos nuestro mayor miedo es admitir que tenemos miedo y eso nos haga vulnerables.
Porque reconozcamoslo, tenemos mucho miedo a la soledad, a un día despertar, tener un problema y no tener a nadie que esté dispuesto a compartirlo o al menos a escucharlo, a caer a plomo privados de la 'red' de seguridad que suponen nuestros lazos con los demás, a esa sensación de vacío interior cuando no hay nadie que te respalde... como si mirases por encima del hombro y descubrieses repentinamente que ese espacio está vacío, yermo, con la típicas pelotas de hierba seca del oeste rodando por ahí y dando tumbos.
Nos asustan muchas cosas y aunque no lo reconozcamos nuestro mayor miedo es admitir que tenemos miedo y eso nos haga vulnerables.
miércoles, 14 de julio de 2010
Shooting Stars
El amor es como las estrellas fugaces, suele florecer de noche o al crepúsculo, cuando las primeras estrellas empiezan a aparecer, y puedes ver a Venus, casi tan brillante como la Estrella Polar, y a Marte rojizo en la lejanía, no siendo difícil imaginarse un dios guerrero imbatible cabalgando por su superficie.
El cielo está cuajado de estrellas, quizás no estés escrutándolo, pero de repente habrá algo que llame poderosamente tu atención, fulgurará en el firmamento nocturno, iluminando tus retinas y quizás tu corazón.
Lo malo de que el amor sea como las estrellas fugaces es que al igual que estas, acaba desapareciendo en un lapso más o menos corto de tiempo según nuestra subjetividad, y cuando esa luz fulgurante se apaga o se pierde en la distancia quizás nuestras retinas (o almas) hayan quedado chamuscadas e insensibles a la luz de otras personas al menos por un tiempo...
Pensemos en ese viejo dicho que decía que no hay que perseguir una estrella fugaz porque enloquecerá el que lo intente, quizás sea verdad, persiguiendo la luz equivocada podemos perder la cordura en el camino...
Pero recordad que aún a riesgo de enloquecer merece la pena intentar amar.
martes, 15 de junio de 2010
Walking under the rain...
La lluvia repiquetea en los cristales y sobre los tejados, miro afuera y veo el cielo gris, cargado de mierda, malos presagios y nubes preñadas de lluvia, obstruyendo la visión del skyline. Mi aliento empaña el cristal mientras mi cabeza reposa sobre el marco de la ventana, aunque mi interior está como un mar embravecido de algodón, furioso pero amortiguado.
Doy vueltas por mi habitación como una fiera enjaulada que arrastra sus cadenas sin ser del todo consciente de ello; mis cadenas están hechas de horas, obligaciones y compromisos para con el mundo, y consiguen su objetivo: ser un lastre de la felicidad.
Mi mente y mi cuerpo me piden un respiro y un paseo para intentar tragar o digerir un poco mejor toda esa mezcla de sensaciones y sentimientos contradictorios, y pese a la manta de agua que está cayendo, agarro las llaves, un paraguas y a mi perra.
Notar como mis pies hollan la arena mojada, sin prisa, sin pausa, entreoyendo las 'butterflies' en el caer del agua sobre mi paraguas y los jadeos de mi perra; huele a ozono y a vida, pero al mismo tiempo está todo tan desierto, tan vacío... tan muerto.
Oleadas de pensamientos van llegando a mi cabeza y saturándola mientras asciendo la colina del parque (ocasionalmente, crujen los caracoles a mis pies), y me encuentro a mí misma lanzando piedras loma abajo, chillando con cada piedra que lanzo, sintiendo la sangre latir en mis oídos y lágrimas calientes aflorando en las comisuras de mis ojos; dando salida a una amalgama de rabia, confusión, incertidumbre... y sin embargo, sin saber del todo el porqué me daba ese arrebato, quizás el stress, nervios, quien sabe qué, pero a lo peor fue la mecánica de mi corazón, que está algo oxidada...
Doy vueltas por mi habitación como una fiera enjaulada que arrastra sus cadenas sin ser del todo consciente de ello; mis cadenas están hechas de horas, obligaciones y compromisos para con el mundo, y consiguen su objetivo: ser un lastre de la felicidad.
Mi mente y mi cuerpo me piden un respiro y un paseo para intentar tragar o digerir un poco mejor toda esa mezcla de sensaciones y sentimientos contradictorios, y pese a la manta de agua que está cayendo, agarro las llaves, un paraguas y a mi perra.
Notar como mis pies hollan la arena mojada, sin prisa, sin pausa, entreoyendo las 'butterflies' en el caer del agua sobre mi paraguas y los jadeos de mi perra; huele a ozono y a vida, pero al mismo tiempo está todo tan desierto, tan vacío... tan muerto.
Oleadas de pensamientos van llegando a mi cabeza y saturándola mientras asciendo la colina del parque (ocasionalmente, crujen los caracoles a mis pies), y me encuentro a mí misma lanzando piedras loma abajo, chillando con cada piedra que lanzo, sintiendo la sangre latir en mis oídos y lágrimas calientes aflorando en las comisuras de mis ojos; dando salida a una amalgama de rabia, confusión, incertidumbre... y sin embargo, sin saber del todo el porqué me daba ese arrebato, quizás el stress, nervios, quien sabe qué, pero a lo peor fue la mecánica de mi corazón, que está algo oxidada...
jueves, 3 de junio de 2010
let´s look our hands
Si os fijáis un poquito os daréis cuenta de que las manos dicen mucho de la persona que las posee; mordisqueadas hasta los muñones si la persona es nerviosa o incapaz de reprimir ese mal hábito, callosas y agrietadas si esa persona lleva toda su vida trabajando duro, cuidadas e inmaculadas si las considera una parte importante de su "fachada" o si no ha dado un palo en su vida, si algo le crispa las cerrará en puños, e incluso podemos saber si alguien es agresivo solo mirando sus nudillos, si están despellejados o no.
Porque parece mentira, pero al final las manos son una parte muy importante de nuestra vida diaria, con ellas estrechamos lazos y manos, y en un momento dado, defendemos a nuestros seres queridos (aunque es preferible no tener que llegar a estos extremos, claro). Con nuestras manos también intentamos establecer contacto con nuestro oyente, tocándole mientras hablamos e intentando agarrar un fragmento de su atención.
Gesticulamos si estamos nerviosos o excitados (en el buen sentido de la palabra ), y tras un subidón de adrenalina, tiemblan.
Les confiamos demasiadas cosas cada día, nuestra escritura, nuestra vida al agarrarnos en ese vagón de metro, nuestra capacidad de transmitir ternura y afecto y, en definitiva, ese sinfín de pequeños gestos que también componen nuestra personalidad. Como recomendación os digo que merece más la pena emplear las manos en hacer feliz a alguien, conocido o no, que en hacerle mal, pues nunca sabes cuando se puede volver el viento contra ti y devolverte el lapo ( es aquel viejo dicho de "quien escupe al viento...)
Cuidad vuestras manos, ¡son vitales!
Porque parece mentira, pero al final las manos son una parte muy importante de nuestra vida diaria, con ellas estrechamos lazos y manos, y en un momento dado, defendemos a nuestros seres queridos (aunque es preferible no tener que llegar a estos extremos, claro). Con nuestras manos también intentamos establecer contacto con nuestro oyente, tocándole mientras hablamos e intentando agarrar un fragmento de su atención.
Gesticulamos si estamos nerviosos o excitados (en el buen sentido de la palabra ), y tras un subidón de adrenalina, tiemblan.
Les confiamos demasiadas cosas cada día, nuestra escritura, nuestra vida al agarrarnos en ese vagón de metro, nuestra capacidad de transmitir ternura y afecto y, en definitiva, ese sinfín de pequeños gestos que también componen nuestra personalidad. Como recomendación os digo que merece más la pena emplear las manos en hacer feliz a alguien, conocido o no, que en hacerle mal, pues nunca sabes cuando se puede volver el viento contra ti y devolverte el lapo ( es aquel viejo dicho de "quien escupe al viento...)
Cuidad vuestras manos, ¡son vitales!
jueves, 6 de mayo de 2010
Kinds of flowers
Hoy en mi aburrido horario escolar, me ha dado por ponerme a escribir a ver que salía, y he llegado a la interesante conclusión de que las personas en el fondo, somos comos las flores:
Nacemos allí donde cae nuestro polen, necesitamos una tierra a la que arraigarnos (y un grupo social más adelante) en la que no pueden faltar las sales minerales del amor y el cariño parental, el sol de nuestras ganas de vivir y el agua del aprecio y cariño sincero. Si cultivas tus amistades y las mantienes en buen estado darán el fruto más precioso que una humano/flor puede otorgar: la flor de la amistad, el saber que la persona con quien quedas y sales se le ilumina la cara solo con verte, y que si algún día estás mustio ellos vendrán a regarte o a despejar esa nube que oscurece el sol.
Al mismo tiempo, hay tantas clases de flores como de personas (y las que quedan por descubrir ¿eh?), unas de espinas erizadas y depredadoras como las plantas carnívoras, otras delicadas e indefensas como las orquídeas, otras que parecen inofensivas y guardan veneno en su interior como la adormidera... tantas cómo botánica sepas.
Como conclusión, nótese que la falta de cualquiera de estos factores puede dar lugar resultados desastrosos como transplantes erróneos (al faltar arraigo), raquitismo (falta de agua y de sol proporcionado) o sencillamente la aletargación de la voluntad de la persona/planta por florecer, que equivale a morir, pues si no eres capaz de entregar lo más preciado que puedes dar sin esperar nada a cambio, y ya no digamos de abrir tu corazón, ¿estás vivo?
Yo creo que no, se vive mientras se ama, mientras se tiene algo por lo que luchar y levantarse cada mañana, el día que me levante como un autómata, sin capacidad de sentir ni padecer, me daré por muerta.
Hasta aquí mi pequeña reflexión nacida de un sueño que tuve despierta.
Nacemos allí donde cae nuestro polen, necesitamos una tierra a la que arraigarnos (y un grupo social más adelante) en la que no pueden faltar las sales minerales del amor y el cariño parental, el sol de nuestras ganas de vivir y el agua del aprecio y cariño sincero. Si cultivas tus amistades y las mantienes en buen estado darán el fruto más precioso que una humano/flor puede otorgar: la flor de la amistad, el saber que la persona con quien quedas y sales se le ilumina la cara solo con verte, y que si algún día estás mustio ellos vendrán a regarte o a despejar esa nube que oscurece el sol.
Al mismo tiempo, hay tantas clases de flores como de personas (y las que quedan por descubrir ¿eh?), unas de espinas erizadas y depredadoras como las plantas carnívoras, otras delicadas e indefensas como las orquídeas, otras que parecen inofensivas y guardan veneno en su interior como la adormidera... tantas cómo botánica sepas.
Como conclusión, nótese que la falta de cualquiera de estos factores puede dar lugar resultados desastrosos como transplantes erróneos (al faltar arraigo), raquitismo (falta de agua y de sol proporcionado) o sencillamente la aletargación de la voluntad de la persona/planta por florecer, que equivale a morir, pues si no eres capaz de entregar lo más preciado que puedes dar sin esperar nada a cambio, y ya no digamos de abrir tu corazón, ¿estás vivo?
Yo creo que no, se vive mientras se ama, mientras se tiene algo por lo que luchar y levantarse cada mañana, el día que me levante como un autómata, sin capacidad de sentir ni padecer, me daré por muerta.
Hasta aquí mi pequeña reflexión nacida de un sueño que tuve despierta.
jueves, 8 de abril de 2010
Nacht
¡Hola de nuevo!
He decidido que esta primera entrada en condiciones la voy a dedicar a explicar mi nombre y quizás así introduciros al menos parcialmente en mi manera de ver el mundo.
Lilit, de origen hebreo, significa la nocturna, y me identifico con él porque a veces tengo la sensación de ir a oscuras por el mundo mientras los demás disfrutan de una luz radiante. También porque la noche es misteriosa, mágica, nunca sabes lo que te depara y las cosas no se ven de la misma manera, los contornos de la realidad se difuminan, dejando paso a una semi-irrealidad en la que todo es posible.
En cierto modo soy un ser nocturno, amo la noche y sus contornos difusos y sus posibilidades: desde la más obvia, salir de fiesta y pescar algo, hasta la más simple, como puede ser ver las estrellas y dejarse bañar por la pálida luz de la luna una noche cualquiera, ya sea solo o en compañía, aunque para mí no hay forma más mágica de pasar la noche con alguien especial.
¿Soy una romántica empedernida verdad? Siempre tropiezo con lo mismo, que se le va a hacer.
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